COMRURAL

ComRural III: Impulsando la
competitividad rural en Honduras

El desarrollo del sector rural de Honduras ha encontrado en el proyecto ComRural un sólido aliado estratégico para la transformación de la vida de miles de familias productoras. Este proyecto, impulsado por el Estado de Honduras con el respaldo financiero del Banco Mundial, se ha consolidado como un programa insignia en la promoción de la competitividad, la innovación y la sostenibilidad agrícola en Honduras.
Los resultados positivos de ComRural II han dado paso a una tercera fase: ComRural III, cuya meta es beneficiar a 92,500 productores rurales en 17 departamentos del país. El modelo de intervención de ComRural III mantiene el mismo número de Componentes y de Ventanas de ComRural II.
Esta nueva etapa mantiene el enfoque en la competitividad agrícola, el acceso a mercados, y la promoción de tecnologías sostenibles y resilientes al cambio climático. Con estas acciones no solo se apuntan al crecimiento económico, sino a transformar vidas y dignificar el trabajo del campo.
ComRural III incorpora un componente especial para fortalecer la seguridad alimentaria y la inclusión productiva en zonas históricamente excluidas como La Moskitia y la Costa Atlántica, beneficiando a las poblaciones indígenas y afrohondureñas del departamento.
De esta manera, el área de intervención aumenta a 17 departamentos a nivel nacional:
1. Atlántida
2. Choluteca
3. Colón
4. Comayagua
5. Copán
6. Cortés
7. El Paraíso
8. Francisco Morazán
9. Gracias a Dios
10. Intibucá
11. La Paz
12. Lempira
13. Ocotepeque
14. Olancho
15. Santa Bárbara
16. Valle
17. Yoro
El éxito de proyecto se mide en resultados tangibles: productores que hoy acceden a mercados diferenciados, organizaciones fortalecidas en su gestión empresarial y territorios que avanzan hacia un modelo de desarrollo más competitivo y sostenible. ComRural no solo contribuye al crecimiento económico, sino que también impulsa la equidad y la resiliencia de las comunidades rurales hondureñas. Este proyecto se ha convertido en un verdadero motor de transformación en el campo hondureño, demostrando que la unión entre Estado, organismos internacionales y productores rurales puede generar un impacto profundo y duradero en la lucha contra la pobreza y en la construcción de un país con mayores oportunidades.